Cogiendo fuerza,volando alto,surcando el cielo...









Dieciseis años ya...

Como tantas otras veces llego una tremenda tormenta, típica del  verano, pero esta no iba a ser una tormenta mas. Aquel septiembre de 1997 nos dejaría marcados a todos los habitantes  de Velilla, aquel septiembre llovió tantísimo que todos los barrancos del monte colapsaron su destino final,inundando la calle Jose Antonio, que quizás desde aquel día cogió mas fuerza que nunca su nombre popular, calle El barranco.
Recuerdo que, una enorme lengua de agua, barro, maleza, piedras, y todo lo que encontraba a su paso descendía por mi calle, yo y mi madre en el balcón acojonados, hablando claro, mi madre con las manos en la cabeza gritando: ¡Ay dios mío! y las lagrimas saliendose de las cuencas de sus ojos. Por aquella calle tranquila, bajaban como papeles empujados por el viento, tres enormes aperos de labranza. Verlos bajar entre barro y piedras le descompuso a mi madre. Me hizo despertar a mi padre, que estaba durmiendo después de haber venido de trabajar, para que echara yeso en las rendijas  de debajo de la puerta del almacén, para evitar en la medida de lo posible que entrara agua. Que afortunados fuimos...
Por aquel barranco de 1997 bajaban macetas de los porches de mis vecinas, sillas de casas en las que el agua había reventado la puerta y las había sacado a la calle, papeleras arrancadas, toneladas de tierra... Todo, sin oponer resistencia, todo en dirección al río.
Decenas de casas inundadas, cosechas de almendras desaparecidas, macetas y muebles en casas ajenas, paredes reventadas, enseres y coches flotando... Recuerdo la desesperación en los ojos de la gente, recuerdo a Jose Luis llamando a su mujer, que como en otras ocasiones no se había asomado a la ventana del primer piso a ver la barrancada, y aquello no le olía bien. Jose saco su palera y con el cazo lo paso cruzando el barranco para que entrara en su casa en busca de su mujer. En algunas zonas el agua había superado el metro de altura, a ella la pillo en el baño, se tuvo que subir a los bordes de la bañera y así poder salvar su vida.
En la calle La virgen, cuando flojo el temporal, se dejaron ver las toneladas y toneladas de arena que la barrancada había arrastrado hasta allí. A Lucí le reventó la pared de su casa que da al huerto del cura, con todos sus enseres arrastrados a aquel huerto, su coche flotaba ante tanta cantidad de agua en medio del garaje...
Esa misma noche bomberos y vecinos no cesaron de sacar agua y barro con bombas de achique, cepillos y palas, si no me falla la memoria creo recordar que nos quedamos sin luz a causa de tal tormenta, haciendo aun mas duras las tareas de limpieza.
Aquello fue bestial, y no te das cuenta del poder que tiene la naturaleza, hasta  que te lo demuestra ante tus ojos.
16 años ya de aquel septiembre, 16 años ya, como pasa el tiempo...

2 comentarios:

  1. brutal... llorando estoy a estas horas de la mañana. Bestial, fue bestial... uffff... que bien lo describes capullii :) No cierres nunca esto :P

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  2. Yo tampoco lo he olvidado.Mis suegros estaban de vacaciones con mis cuňadas y yo trabajando en quinto.Salía a las cinco y tenía q regresar a las nueve,como había tormenta no me atrevía a bajar en moto y mi encargado se ofrecio.Cuando nos acercabamos a Velilla,el cielo me asusto.Era totalmente negro,cuando llegamos al puente Pesetas,mi encargado dijo q el me dejaba allí,me dejó en la única entrada q había entonces,la del barranco y se fue.Aquello era dantesco,lo poco q se veía,porque parecía de noche,Era el agua correr por el barranco,cómo si fuera un mar enrarecido.Me fui andando por San Nicolás,con mis zuecos azules y mi falda de trabajo,iba acojonada,no sabía lo q habría abajo.Vi un coche pasar,levante los brazos pero no se acercó.Cuando llegue a la plaza la gente que vi,estaba descompuesta por el miedo.Abrí la puerta de mis suegros,entre no había luz,me puse un pantalón corto,unas zapatillas y entre a la cochera a oscuras.Mis piernas se iban mojando según avanzaba y cuando llege a las puertas y pude abrirlas,el agua corrió a mares.Todas mislas cosas estaban alli,mis maletas,fotos,libros y muchos recuerdos que tuve q tirar por el barro.Pero las personas seguíamos allí,a salvo.Mis suegros llamaron por la noche,no les dije nada.Cuando vinieran ya tendrían tiempo de saberlo todo.

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